Personal, no helpdesk
Contactas directo con el desarrollador que ha construido tu sistema. Sin número de ticket, sin guion, sin 90 minutos de música de espera. Teléfono o WhatsApp.
Cero comisión sobre la facturación. Cero tickets de helpdesk en India. Cero kit whitelabel. Solo software real de taller, construido a partir de lo que de verdad nos molestó en más de 50 negocios — y desarrollado por gente a la que puedes llamar directamente.
„Hemos visto a hosteleros pasarmedia jornada al teléfonoen vez de estar al fogón — porque los pedidos se anotan a mano en tickets de papel. A peluqueros perder 20 minutos deteléfonopor cada reserva. A talleres que aún tipean facturaspor la noche. De esa frustración nació AnvaCode — no de una ronda de inversores."
Nada de promesas de marketing, nada de „disrupción". Solo reglas concretas con las que tomamos decisiones cada día.
Contactas directo con el desarrollador que ha construido tu sistema. Sin número de ticket, sin guion, sin 90 minutos de música de espera. Teléfono o WhatsApp.
Hacemos una oferta clara — con importe fijo y fecha de entrega fija. Nada de cuentas de horas abiertas, nada de „eso va aparte", nada de sustos en la factura.
Nuestros más de 120 bloques de solución son completamente propios. No revendemos una herramienta de reservas comprada al triple de precio. Podemos meternos en el código si necesitas algo.
Todos los datos en servidores en Frankfurt, alojados en Hetzner. Copias cifradas, contrato DPA incluido, sin US CLOUD Act. Tu asesor fiscal también asiente.
Conocemos los flujos en 16 sectores a partir de más de 50 proyectos reales — desde la doble impresora del bar hasta el aviso de TÜV en el taller. No preguntamos „¿qué es un ticket?".
Si te vas, te llevas tu base de datos completa como exportación — limpia, documentada, en formatos abiertos. No te retenemos con cláusulas de bloqueo de datos.
Nada de vago „varios años de experiencia". Solo cifras que podemos demostrar a petición.
Tres voces de sectores distintos. Referencias completas a petición.
Antes tomábamos los pedidos por teléfono o en la barra — en hora punta, un empleado entero estaba solo con eso. Hoy entran directos en la tablet de la cocina, con impresora y aviso sonoro. El personal por fin se puede centrar en cocinar.
Lo que me convenció: llamo, y de inmediato me coge alguien que sabe cómo funciona mi sistema. Nada de „por favor, espere, el próximo agente libre..." — directo.
Antes teníamos tres herramientas: una para citas, una para facturas, una para datos de clientes. Ahora todo está en un sistema. Mi recepcionista ha ganado una hora al día.
Somos un equipo pequeño y enfocado. Eso tiene ventajas — pero también límites claros.